Enfermos de amor en una casa abandonada (Warhaus)

By 22 noviembre, 2017Sin categoría

El próximo jueves tenemos una actuación muy especial en Las Armas, dentro de la gira La Vida On The Road, los belgas Warhaus. Warhaus es el proyecto en solitario de Maarten Devoldere, miembro principal también de la banda belga Balthazar. Su disco de debut, “We Fucked a Flame into Being” juega a las referencias británicas desde principio, comenzando por la cita de El amante de Lady Chatterley de Lawrence que es una epicúrea declaración de intenciones. En esta ocasión, su segundo largo, “Warhaus”, apuesta por la contención de referentes para centrase en lo que realmente importa: melodía y palabras. Con la voz dorada de Sylvie Kreusch (vocalista de Soldier’s Heart)como contrapunto perfecto, ginebra para la tónica, quinina para una enfermedad que buscas,

Warhaus tiene mucho de invitación de una cava nocturna, al sabor acústico vertebrado con metales, como un Tom Waits en noche de viernes -con todo el fin de semana por delante-, algo de crooner oscuro en la elegancia de la orquestación, un hijo educado en los países bajos, con el folklore luchando contra el mar. Diques que son juegos de voces que frisan lo cabaretero, devaneos soul que nos recuerdan al Bowie tóxico e iluminado de Young Americans, aquel que se destruía entre humo de gitanes y elegancia. Maarten es un tipo elegante, flaco de nicotina y Sylvie Kreusch es una nova contenida que puede tener la lubricidad de Anita Lane haciendo una versión de Lindstrøm & Christabelle

Masticando las palabras con el deje apocalíptico que hizo grande a Leonard Cohen, como los coros femeninos que alimentan el recuerdo de Lee Hazlewood y sus mil musas, Warhaus llenan las esquinas de bourbon, enloquecen en la recolecta de los corazones, tocan percusiones casi de acero, son fantasmas que recorres Europa buscando el reflejo en Richard Hawley con sus guitarras de doce cuerdas, los Tindersticks de perpetua resaca e incluso al Serge Gainsbourg obsesionado con las Lolitas y los ritmos hipnóticos del harnisch para perpetrar bandas sonoras (Escuchen Control y luego me cuentan).

Imaginen a Scott Walker, claro, cantando Amsterdam de Jacques Brel, pero en vez de acento de Brighton, mejor chulería flamenca. Arde el león y las llamas se ven desde aquí. Una de sus mejores canciones, Bruselas, habla de la oscuridad, el cine polar francés, Resnais y Louis Brooks. Si os gusta Sun Kil Mon o el Benjamin Biolay de Rose Kennedy es vuestro concierto.

Música para noches de jueves en invierno, desde Bruselas hasta Zaragoza, no se me ocurre mejor tarjeta de visita.