King Creosote. De simios, astronautas y goles de Archie Gemmill

By 6 septiembre, 2017Sin categoría

King Creosote es el nombre de guerra-más bien de paz, no se preocupen- de Kenny Anderson. Es escocés, de una pequeña ciudad llamada Fife, en la costa oscura de la Gran Bretaña, donde la sangre es el placton de los muertos. El fife es la flauta con la que se llama a los ejércitos que han perdido la batalla pero se niegan a retirarse. King Creosote ha cantado a su país, en un magnífico disco, From Scotland With Love, ha colaborado con el músico Jon Hopking en Diamond in the mine, un disco brumoso, con voces fantasmales atrapadas en pubs y su productor de cabecera es el enamorado de Perico Delgado, Paul Savage. Son los mimbres del mejor folk man allende de las Tierras Altas.

Antes de seguir, siéntense y escuchen su versión de Grace de Jeff Buckley. Bien, ¿ya lo han hecho? Podemos continuar.

Su último LP es Astronaut meets Appleman, un disco tecnológicamente bucólico, donde el arpa, el violenchelo o las guitarras folk buscan un remanso de paz en un mundo devastado por los magnates digitales. El superviviente desciende sobre la tierra y busca la música. ¿la música, hermano? La música ya está solo en los cables. Como su paisano Ian Anderson, una especie de flautista de Hamelin posmoderno que silba frente a la inmensidad del espacio. Es Charlon Heston desarmado tocando canciones de Nick Drake, es Félix Romeo dejando una carta para mí en el 2037 mientras roba libros de poetas beatnik en una librería de segunda mano en Aberdeen. King Creosote captura el alma de la Tierra en unas pocas cuerdas de nylon y la voz de los niños mutantes, como descedendientes de los astronautas que soñó Julio Verne, que partieron hacia la luna armados con un acordeón y un motor que ponía Watts en el logo.

La voz que surge al comienzo de la letanía de You just want es la definición de la belleza en ocho minutos. La otra voz que da oxígeno en la reentrada en la Tierra es el amor hecho fonemas, todos sabemos que el futuro en las canciones es distópico por definición. Son tres minutos y tienes doce de esas cápsulas para salvar al mundo. Imagino que al final del disco encontrarás una estatua del monstruo del Lago Ness enterrada en la playa. Ya lo dijo tu mamá, mantente alejado del Mayor Tom, juega demasiado cerca de las agujas. Como los chicos que miran los goles de Archie Gemmil.

Info y entradas para el concierto aquí: King Creosote en Las Armas